- ¿Por qué crees que ocurrió lo que ocurrió el 11 de septiembre de 2001?
- Por un efecto boomerang. En un momento del pasado, el poder político militar del gobierno de Estados Unidos realizó una acción destructora que provocó una reacción, una onda de choque. Acción-reacción.
- ¿Onda de choque?
- Sí, como lanzar una piedra a un estanque. Imagina que lanzas la piedra; entonces empiezan a generarse ondas concéntricas que se expanden muy lentamente. E imagina que a la 3ª onda mueres. Y luego vuelves a nacer en la 4ª onda y sigues viviendo en la 6ª o en la 7ª, y lógicamente no te acuerdas de haber lanzado la piedra.
- Y ¿cuál fue esa acción destructora?
- No lo sé. Sólo puedo imaginar varias posibilidades y especular. Por ejemplo, la causa pudo ser el lanzamiento de las dos bombas atómicas el 6 de agosto de 1945 sobre dos ciudades habitadas por humanos (más que por japoneses). Quizá las personas que intervinieron en la operación fueran las conciencias que 56 años más tarde estarían en las dos torres del WTC. Quizá ahora esas personas que estaban en las dos torres y en los aviones fueran conciencias ahora libres y felices después de haber pagado su deuda, de haberse liberado de su saldo karmático y ya son auténticamente inocentes y puras, como ángeles. Y te recuerdo que estoy especulando, pues difícilmente nuestra cabeza tan aficionada a las soluciones perfectas (inviables, por otro lado) y a las estadísticas milimétricas con personas puede aceptar a un "Dios Destino" en el que todo ocurra con una precisión justa (justicia) perfecta. El orgullo de nuestra cabeza es aún más perfecto. 2 bombas, 2 ciudades. 2 torres, 2 aviones; las torres eran como las ciudades y los aviones como las bombas. Una ironía es que los "aviones bomba" fueron construidos por el gobierno americano. No es que el destino pueda ser sorprendente, sino que yo, usando la imaginación, puedo sorprenderte. Nosotros mismos decimos que ERAN personas inocentes, pero no conocemos los detalles de su historia, aunque no necesitamos saberlos para saber que todos tenemos que mentir o hacer trampas -especialmente a nuestra conciencia- para "prosperar" en esta sociedad, e incluso consideramos la inocencia (la misma que pensamos) como una señal de debilidad o como motivo de broma (como el desafortunado "día de los inocentes"), pues no sabemos (o no recordamos) qué es la inocencia espiritual. No decimos que esas personas SON inocentes ya, pues no pensamos que sean conciencias o almas que ahora sí están vivas de verdad mientras, los "vivos" seguimos "muertos" temiendo y guardando rencor a las personas que perpetran actos espantosos y también a un gobierno (en este caso víctima) como el de USA, sin ir más allá del rencor y plantearnos ninguna perfección absoluta de ninguna justicia karmática. Al negarnos a concebir esto no tenemos más remedio que creer en nuestra propia justicia inspirada por el resentimiento y el orgullo, por la incomprensión y el miedo.
sábado, 11 de septiembre de 2010
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